- A medida que el presidente estadounidense sigue adelante con su agenda, los aranceles recíprocos podrían ser los siguientes en imponerse. ¿Qué significa esto para el comercio mundial?
Donald Trump ha dado órdenes a sus funcionarios de desarrollar aranceles recíprocos sobre las importaciones a Estados Unidos. De esta manera, cumple su promesa de campaña de aplicar el “ojo por ojo” en materia de comercio mundial.
“He decidido, con fines de equidad, que cobraré un arancel recíproco, lo que significa que lo que los países cobren a Estados Unidos de América, nosotros se lo cobraremos a ellos. Ni más, ni menos”, dijo Trump.
Su regreso a la Casa Blanca ha estado marcado por varios anuncios de aranceles -y numerosos retrocesos-, incluido un gravamen adicional del 20 por ciento a importaciones procedentes de China, así como aranceles del 25 por ciento a los bienes que llegan de Canadá y México que, por ahora, están parcialmente en suspenso. Además, Trump también anunció aranceles a las importaciones de acero y aluminio, que entraron en vigor el 12 de marzo.
¿Por qué quiere Trump imponer aranceles recíprocos?
Trump cree desde hace tiempo que Estados Unidos recibe un trato injusto en el comercio mundial. Sostiene que muchos países imponen aranceles más elevados a los productos estadounidenses que los Estados Unidos a los suyos, lo que crea un desequilibrio.
Según datos de Global Trade Alert, una organización que evalúa las políticas comerciales, los aranceles de India, por ejemplo, suelen ser entre el 5 y el 20 por ciento mayores a los de EE. UU. , y esto sobre el 87 por ciento de los bienes que importa.
Además de obligar a grandes potencias, como China y la Unión Europea, a rebajar sus aranceles, Trump cree que los aranceles recíprocos impulsarán su política económica de “America first”, al reducir el déficit comercial del país y mejorar, al mismo tiempo, la competitividad de los fabricantes estadounidenses.
Sin embargo, hay economistas que señalan que Estados Unidos se beneficia de tener grandes desequilibrios comerciales con el resto del mundo, ya que el dólar -la moneda de reserva mundial de facto- se utiliza en la mayor parte del comercio, algo que beneficia a la economía estadounidense. Además, los países utilizan los dólares obtenidos en el comercio para invertirlos en Estados Unidos, a menudo en bonos del Estado, acciones y propiedades inmobiliarias, lo que mantiene bajos los tipos de interés y permite a las empresas y consumidores estadounidenses pedir prestado y gastar más.
¿Cómo funcionará el plan de Trump?
Según un memorando de la Casa Blanca, las autoridades estadounidenses tuvieron 180 días para identificar a los países que imponen aranceles más elevados que EE. UU. y recomendar aranceles específicos para cada país.
En lugar de afectar a los principales socios comerciales de EE. UU., como se ha informado ampliamente, Trump dijo el 30 de marzo a los periodistas que se encontraban a bordo del Air Force One que sus aranceles recíprocos afectarían a “todos los países”, incluidos los aliados cercanos de EE. UU. No dijo cómo se aplicarían. Tampoco dijo cómo se calcularían ni qué esperaba a cambio, pero prometió dar más detalles el 2 de abril. Una vez aprobados, los aranceles recíprocos podrían invocarse por razones de seguridad nacional, comercio desleal, o en virtud de poderes económicos de emergencia.
Trump cree que Estados Unidos recibe un trato injusto en el comercio mundial, por lo que se ha lanzado a analizar cómo puede contrarrestar los aranceles sobre los productos que EE. UU. Exporta.
Un recuento de los aranceles existentes realizado por Bloomberg Economics sugiere que los mercados emergentes serían los más afectados, entre ellos, India, Argentina, gran parte de África y el sudeste asiático. La Casa Blanca señaló recientemente a Brasil, apuntando a un arancel del 2,5 por ciento impuesto por EE. UU. sobre el etanol, frente a una tasa del 18 por ciento aplicada por el Gobierno brasileño.
Trump también quiere atacar otros factores que, según él, sitúan a los productores estadounidenses en desventaja, por ejemplo, las subvenciones, la regulación, los impuestos sobre el valor añadido (IVA), la devaluación de la moneda y la laxitud de las protecciones de la propiedad intelectual.
¿Cuál es el probable impacto de los aranceles recíprocos?
Los economistas han advertido de que los aranceles ya anunciados por Trump elevarán los precios al consumo de los bienes importados a Estados Unidos, avivando la inflación.
Tras la pandemia de COVID-19, la inflación de EE. UU. cayó bruscamente. Pero, en enero de 2025, el índice de precios al consumo subió al 3 por ciento, la tasa más alta en seis meses. S&P Global Ratings ha estimado una subida puntual de hasta el 0,7 por ciento en los precios al consumo de EE. UU. como consecuencia de los aranceles a China, Canadá y México, si los gravámenes entran plenamente en vigor.
Aunque algunos productores nacionales y minoristas estadounidenses se beneficiarán de la estrategia arancelaria de Trump, también se enfrentarán a mayores costos de importación de materias primas, así como a interrupciones en la cadena de suministro.
Los exportadores estadounidenses también podrían verse perjudicados por las medidas de represalia adoptadas por sus socios comerciales. Algunos gobiernos, entre ellos, la Unión Europea y China, ya han anunciado contramedidas, mientras que se espera que otros sigan su ejemplo.
Temor a una guerra comercial mundial
El uso de aranceles por parte de Trump ha disparado el temor a una guerra comercial mundial y ha creado una profunda incertidumbre en muchos sectores y países.
Según las normas actuales de la Organización Mundial del Comercio, más de 160 países miembros aplican en su mayoría aranceles sin discriminación, aunque hay algunas excepciones, como los acuerdos de libre comercio y las uniones aduaneras.
El plan de Trump podría llevar a otras grandes potencias a negociar aranceles de forma recíproca, país por país, poniendo patas arriba décadas de comercio basado en normas.
DW / Nik Martin Imágenes: Justin Sullivan/Getty Images, Capital Pictures/picture alliance
(cp)